Santo Domingo — Existe una frase muy popular que dice: “Los sueños se hacen realidad; cuando el deseo es tan grande, el universo conspira a tu favor”. Y ese anhelo se cumplió para muchos de los que estuvimos la noche del 9 de mayo en el Estadio Quisqueya, siendo parte de la historia de la gira Loop Tour de Ed Sheeran por Latinoamérica, gracias a SD Concerts.
A las 9:05 de la noche, con uno de los temas más exitosos de su carrera, “You Need Me, I Don’t Need You”, el cantante inglés inició su concierto de una forma sencilla y precisa, acompañado únicamente de su eterna compañera: la guitarra. Desde el centro del escenario, y con la sencillez y energía que lo caracterizan, recibió los aplausos y gritos de todos aquellos que anoche vivían el sueño de interpretar a todo pulmón las canciones que, con los años, se han convertido en parte de la banda sonora de nuestras vidas.
Ed Sheeran no solo cantaba y ejecutaba con destreza la guitarra, sino que también demostró su habilidad con instrumentos de percusión y su increíble conexión con el público. Sin importar el tamaño del aforo, su calidez, humildad y esa tímida sonrisa lograron conquistar a los presentes.

Una de las grandes características de esta gira de Sheeran, además de su impresionante energía y desplazamiento escénico, es el montaje visual. Una gigantesca pantalla —de dimensiones difíciles de describir— mantuvo al público completamente embelesado gracias a los impresionantes loops en vivo que acompañaban cada canción, incluyendo los temas de su nuevo álbum Play. Todo esto dejó en evidencia su capacidad como multiinstrumentista y el cuidado puesto en cada detalle de una gira compuesta por un repertorio de 30 canciones.
El concierto fue una auténtica montaña rusa de emociones, donde el balance entre nuevos temas y grandes clásicos estuvo perfectamente logrado. Canciones como “Photograph” y “Castle on the Hill” provocaron algunos de los momentos más emotivos de la noche.
Aunque el español no es su fuerte, el gesto de decir “KLK” y mencionar en reiteradas ocasiones “Santo Domingo”, mientras pedía al público corear canciones, encender las luces de sus celulares o acompañarlo con aplausos, fortaleció aún más la conexión con los asistentes. Adultos, jóvenes y adolescentes —muchos acompañados de sus padres o tutores— disfrutaron de un espectáculo que, durante tres horas, se sintió cercano, íntimo y profundamente especial.
Resultó impresionante ver cómo esta media isla conocía y cantaba cada una de sus canciones, demostrando que su música trasciende idiomas y fronteras. La energía y el cariño entre artista y público fueron instantáneos y genuinos.

En una noche tan especial, marcada por su primera visita al país, Sheeran quiso devolver el cariño recibido. Ya en la recta final del espectáculo, y como señal de agradecimiento, en lugar de sacar la bandera dominicana, decidió colocarse una camiseta con los colores y el escudo nacional, gesto que provocó gritos y aplausos entre los presentes, conscientes de que la despedida se acercaba. Los fuegos artificiales y la pirotecnia acompañaron toda la noche, aportando un cierre aún más memorable.

Es importante destacar que el artista dominicano Diego Jaar fue el encargado de abrir la velada junto a su banda en vivo. Aunque para muchos era una propuesta menos conocida, Diego cumplió con creces la tarea de conectar con el público, que respondió con aplausos y, como decimos coloquialmente, “le hizo el coro”.
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